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Consejos para comprar una Smart TV en 2018

Un televisor no es un dispositivo que se cambie frecuentemente en el hogar. Normalmente, la fuerte inversión realizada debe aguantar unos años para considerar que es el tiempo de su jubilación. Aunque no es menos cierto que la tecnología actual hace que cada semana prácticamente lleguen noticias sobre mejoras o nuevas tecnologías. ¿Estáis pensando en comprar una Smart TV en 2018?

Si estáis en ese punto exacto de querer comprar una televisión para vuestro hogar, permítenos que os demos unos pequeños consejos para que tu elección sea la más adecuada, dependiendo de tus necesidades.

Tamaño en pulgadas

Lo primero que tenéis que tener en cuenta es el tamaño de tu televisor. Esto, que parece evidente, en muchos casos nos lo saltamos. ¿Por qué hacemos esto? Tenemos la necesidad de decir a los demás que nos hemos comprado un televisor de un millón de pulgadas para hacer que se mueran de envidia. Esto no es lo más recomendable. Puede ser que a nuestro interlocutor le importa bastante poco el tamaño de tu Smart TV e incluso puede ser muy poco recomendable para nuestra comodidad.

Si tenemos un salón pequeño, de unos pocos metros cuadrados, un televisor de gran formato no hará más que molestar. ¿En serio creéis que te puedes enterar de algo viendo un panel de 80 pulgadas en una distancia de metro y medio?

samsung qe55q7f, mejor smart tv en los premios EISA 2017-18

No. Vacilar está muy bien, pero lo podemos dejar para otras cosas. A la hora de comprar un televisor hay que tener en cuenta la distancia en la que nos situaremos. En un salón pequeño, de entre 1,5 o 2 metros de distancia, una televisión de 40 pulgadas suele ser suficiente, incluso grande en ocasiones. Eso sí, si tenemos un salón grande, y nos lo podemos permitir, 55 pulgadas debería ser lo mínimo.

Resolución de pantalla

En la actualidad no hay que darle demasiadas vueltas. La resolución debe de ser Ultra HD o 4K. No hay mucho que hablar en este aspecto. Comprar una Smart TV en 2018 no puede ser bajo ningún concepto Full HD, y menor resolución, mucho menos. De hecho, también es cierto que comienza a ser complicado encontrar el 1080p, por lo que ya todos los fabricantes nuevos lanzan televisores UHD.

¿Si encontramos gangas a 1080p qué hacemos? Es una decisión muy personal y siempre dependiendo de la oferta y su procedencia, pero bajo nuestro punto de vista si se quiere estrenar un televisor para el próximo año, hay que hacerlo al menos a una resolución de 4K.

Incluso comienzan a aparecer poco a poco los 8K, por lo que la decisión se torna importante. Todavía no hay una demanda mayoritaria de contenido 4K, aunque poco a poco los fabricantes y cadenas de televisión se van animando. Ni que decir tiene que plataformas como Netflix llevan bastante tiempo ofreciendo sus obras en resolución ultra alta definición.

OLED, QLED, LED…

La tecnología detrás del panel puede ser un dolor de cabeza a la hora de elegir una Smart TV. Vamos a intentar ser lo más directos posibles, para que no se produzcan líos. En la actualidad hay tres tipos de paneles que encontraréis frecuentemente en las tiendas: OLED, QLED y LCD con retroiluminación LED. Aunque se podría quedar en dos, puesto que QLED es una variante del LCD.

OLED es la que más va a llamar vuestra atención. Lo hará porque es la última tecnología del mercado y, supuestamente, la mejor opción (y más cara). En parte lo es (la mejor opción), pero también hay que tener en cuenta que tiene unos problemas que desaconsejan su compra.

La tecnología OLED utiliza un sistema capaz de encender y apagar los píxeles que forman el panel de forma individual. Se traduce por lo tanto en una mejor imagen, mucho más pura. Produce lo que tanto habéis oido: negros más puros y blancos más luminosos. Sin embargo, aunque poco a poco va mejorando y reduciéndose, también presenta una serie de problemas que hay que tener muy en cuenta.

¿Cuál elegir para comprar una Smart TV en 2018?

El primero es que los fabricantes no hacen paneles OLED en menos de 55 pulgadas. Por lo que si vuestra opción es menor, tenéis que tener muy claro que OLED no está hecho para vosotros. Aunque el principal se encuentra en el ‘quemado’ de la imagen, algo que parecía que habíamos dejado atrás con los viejos televisores de plasma, pero que ha vuelto con esta tecnología.

Por lo tanto, si vamos a utilizar diariamente la televisión un número elevado de horas, va a ser un monitor de PC o va a mostrar muchas imágenes fijas, lo mejor es también descartar la tecnología OLED para evitar males mayores. Además, la vida del panel OLED es algo inferior a del resto de las tecnologías hoy en día.

No obstante, si el uso del televisor no es excesivo (más de 4 o 5 horas diarias), el OLED es una magnífica opción por la calidad de imagen superior que ofrece.

LCD es la elección más habitual, también por precio. No tiene la misma calidad, pero aguanta mucho mejor el trote diario. Sobre todo el ‘mal’ uso, como dejar una imagen estática durante mucho tiempo en la pantalla. La tecnología QLED de Samsung es una evolución del LCD con retroiluminación LED que permite un mayor ángulo de visión con el inconveniente de tener que pagar un importe bastante más elevado.

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HDR

El HDR se ha convertido en el principal caballo de batalla de los televisores actuales. Habiendo adoptados todos una resolución de 4K, las diferencias se encuentran en la tecnología de Alto Rango Dinámico, cuya presencia ofrece un mayor nivel de detalle al generar más intensidad entre las partes oscuras y claras de una imagen. Es sin duda el mayor avance de los últimos años, mucho más incluso que la tan promocionada subida de resolución.

El problema que se va a encontrar el usuario con el HDR es que no ha nacido como un estándar único. ¿Qué quiere decir? Pues que cada fabricante apuesta por un modelo diferente de HDR, y por el momento existen al menos cuatro: HDR10, Dolby Vision, HLG y HDR10+. Es prácticamente la misma guerra que se ha venido produciendo desde tiempo atrás pero con otro nombre. ¿VHS o Beta? ¿Bluray o HD-DVD? Seguro que os va sonando.

Hay cuatro distintos: HDR10, Dolby Vision, HLG y HDR10+

HDR10 y Dolby Vision son los dos más destacados, o al menos los que pueden aparecer frecuentemente en las especificaciones de las Smart TV en 2018. HDR10 es un estándar abierto con certificación UHD, mientras que Dolby Vision pertenece a Dolby Laboratories y, por lo tanto, es un formato propietario que tan solo aparece, por el momento, en algunas marcas y modelos de televisores o reproductores Bluray UHD. Los OLED de LG son unos de esos fabricantes que admiten Dolby Vision. Técnicamente, este último supera, al menos sobre el papel, a HDR10, pero parte con la desventaja de estar presente en menos dispositivos.

HLG, por el contrario, tiene una misión diferente al resto. En el presente no afecta demasiado que un televisor lo soporte o no, pero en un futuro no muy lejano puede ser crucial a la hora de mejorar la imagen de las retransmisiones televisivas. HLG permite transmitir por una misma señal un vídeo sin HDR y otro con la información adecuada de Alto Rango Dinámico, por lo que será el televisor el que lo interprete y muestre la correcta. En nuestro país no hay noticias de ninguna cadena que lo vaya a realizar, pero puede que llegue el día en el que adopten HLG, así que lo mejor es estar prevenido.

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El HDR10+ es una vuelta de tuerca de la tecnología creada por Samsung y Amazon, por lo tanto solo se ve actualmente en los televisores del fabricante coreano. Envía, como Dolby Vision, metadatos al televisor para que sepa cómo utilizar el HDR escena por escena en lugar de estar codificado para toda la película. Permite entonces ganar tiempo de compresión y emitir a mayor calidad con un archivo con un peso más pequeño.

Sonido

Los modelos actuales de televisor han olvidado casi por completo el sonido. Obviamente tienen altavoces que reproducen el audio de la señal de vídeo, pero su calidad no suele ser del todo aceptable, sobre todo si se quiere disfrutar de una serie o película al completo. Lo ideal en este aspecto es no complicarse la vida y no prestar una atención máxima a esta especificación en concreto, por muy criminal que suene.

Si os gusta escuchar con calidad, ningún fabricante te va a dar lo que buscáis. Se han hecho avances, como los modelos que ofrecen su audio a través del propio panel, pero en todos los casos la baja potencia será un lastre insalvable. Será necesario añadir una barra de sonido o altavoces externos al televisor, por lo que nuestra recomendación es esa: no empecinarse en mirar al detalle el sistema de sonido a la hora de comprar un nuevo Smart TV.

Conectividad

La conectividad es otro de los puntos importantes en los que hay que fijarse a la hora de comprar una Smart TV en 2018. HDMI, Ethernet, wifi,… Todos son elementos clave para que el televisor tenga larga duración.

A la hora de conectarse a Internet hay que tener en cuenta que los contenidos 4K ocupan mucho más espacio, por lo que se necesita una conexión más rápida a la red. Un puerto Ethernet Gigabyte es obligatorio, además de una wifi del tipo AC. Menos es insuficiente para mostrar vídeos en Ultra HD a través de Internet o la red local.

En cuanto al HDMI, lo importante es buscar que se disponga de varios puertos HDMI 2.x para no quedarse desfasado a los pocos meses de la compra. Actualmente el modelo más moderno es el HDMI 2.0b, pero pronto llegará el HDMI 2.1. La importancia a la hora de mostrar lo último de la tecnología es vital. Y no solo la conexión del televisor, sino también el cable utilizado para transportar la señal. El HDMI 2.0 tiene una velocidad de 18 Gbps y el HDMI 2.1 subirá este dato a los 48 Gbps.

Plataforma Smart TV

Cada fabricante incluye en sus productos un propio software para gestionar el televisor y acceder a las diferentes apps y servicios. Quizá el más destacado sea Android TV, aunque solo sea por el número de aplicaciones compatible, pero en realidad los que dominan el mercado actual, en los televisores más comunes instalados en los hogares, son Tizen, de los televisores Samsung, y WebOS, en los LG.

Tampoco hay que obsesionarse con ello. Todos son visualmente atractivos y funcionan bien. Si ves que alguno presenta lentitud de respuesta, lo suyo es descartar ese modelo de televisor. No obstante, con los años, el software se va a quedar anticuado al 100%, aunque se actualice, el fabricante descartará el modelo cuando lo desee, por lo que podéis elegir el que más os convenga. Si el televisor os dura años, al final tendréis que tirar de dispositivos externos con total seguridad.

Sintonizador digital TDT

Por último, nos toca hablar de la TDT a la hora de comprar una Smart TV en 2018. Un aspecto que tampoco se suele cuidar, ni siquiera se suele mirar. Tenemos que tener en cuenta que la Smart TV tiene que ser compatible con DVB-T2, que será, en algún momento indeterminado, el estándar de las emisiones terrestres. La mayoría de modelos de 2017 lo son, por lo que será muy raro encontrarse con uno en concreto que no lo admita.

No hay fecha por el momento para que las cadenas de televisión cambien de formato de emisión, pero cuando lo hagan, se lleva retrasando durante bastante tiempo, las Smart TV que no sean compatibles no podrán recibir la señal. Puede ser subsanado con una suscripción a una plataforma de pago que incluya los canales TDT o con un receptor externo, pero lo ideal es que no se tenga que utilizar otro dispositivo externo si no es necesario.

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