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Cinco alternativas para convertir tu vieja TV en una Smart TV en 2018

Si eres un afortunado poseedor de una Smart TV no tienes que preocuparte. ¿O quizá sí? Imagina esta situación: estás en tu salón con tu familia mirando tu viejo televisor de siempre. Estás cansado de ver lo mismo una y otra vez pero no puedes afrontar el gasto de uno nuevo. ¿Estás condenado a ver la TDT por el resto de los tiempos? Por supuesto que no. Te vamos a presentar cinco alternativas para convertir tu vieja TV en una Smart TV y ver todo lo que quieras, cuando quieras.

Unas alternativas que nadie debería desatender, porque aunque ahora disfrutes de una Smart TV, el software puede quedar anticuado en unos años y no recibir las nuevas actualizaciones de las apps que ofrecen contenido. Por lo que al final tendrás que tirar de dispositivos externos que alegrarán los momentos alrededor del centro del hogar.

Las posibilidades para convertir tu vieja TV en una Smart TV

Antes de comenzar a mostrar las diferentes alternativas, lo primero que hay que asegurarse es que el televisor que tengamos, aunque no sea Smart TV, tenga al menos una conexión HDMI. Es raro encontrarse un modelo de los últimos años que no tenga, pero por si acaso, nosotros os avisamos. Lo segundo, y mucho más obvio, es que sin una conexión a Internet medianamente decente no valdrá la pena gastarse dinero en convertir el televisor en una Smart TV. Para eso quizá lo mejor es utilizar reproductores con disco duro o simplemente DVD o Blu-rays, pero el contenido ya lo tendrías que poner tú.

Google Chromecast

Una de las principales apuestas para convertir tu vieja TV en una Smart TV es este pequeño dispositivo de streaming de Google. Con Chromecast podrás enviar todo el contenido de tu móvil, tableta u ordenador a la pantalla grande del salón, aunque pare ello necesitaremos uno de estos dispositivos.

La primera versión era una especia de stick que se conectaba directamente al puerto de HDMI. Por 35 euros tenías un buen dispositivo, imbatible en precio y prestaciones, aunque en ocasiones se quedaba congelado en ciertas condiciones. La revisión del terminal no solo cambió el diseño, ahora parece un pequeño disco que no se conecta al televisor directamente, sino que también ha mejorada los errores y la velocidad.

Su precio sube mínimamente, en la versión normal. Se queda en 39 euros, pero también hay un Chromecast 4K que alcanza los 79 euros.

Apple TV

Apple TV de 4K deja rastro de su existencia

Quizá sea un reproductor que se va algo de precio, aunque no llega ni mucho menos al de un televisor de gran tamaño. El Apple TV tiene la gran ventaja de ejecutar juegos y apps de todo tipo además de servicios de películas o series. Aunque ofrece, cómo no, la oportunidad de disfrutar de Netflix o HBO desde el propio dispositivo.

Además no podemos dejar de lado su inmenso catálogo de películas en compra o alquiler. Desde los estrenos más potentes hasta los clásicos del séptimo arte. La inclusión de Siri es otro de los añadidos para poder usar comandos de voz para buscar o ejecutar lo que se desee. Si quieres conocer el tiempo, el resultado de tu equipo favorito o reproducir música o una película tan solo tienes que pedírselo al asistente de Apple. La lástima es que todavía no te responda a viva voz y los resultados haya que mirarlos en la pantalla. Pero todo de andará, suponemos.

El precio es lo que más puede echar para atrás a un comprador. El Apple TV normal cuesta 159 euros, mientras que el nuevo 4K sube hasta los 199 euros en su versión más básica.

Raspberry bi

Una opción que ha ganado muchos enteros en los últimos meses es la de adquirir uno de estos pequeños mini ordenadores. Una Raspberry es sencillamente un ordenador de bajas prestaciones en el que se puede ir añadiendo un sistema operativo (frecuentemente Android TV) para crear un potente centro multimedia. Es la evolución de aquellos pequeños ordenadores que se vendían precisamente para esto.

Aunque ha acabado con fines no muy éticos, el software que más ha triunfado entre los poseedores de una Raspberry ha sido Kodi. No es más que un software multimedia, como lo fue en su momento el Windows Media Center o XBMC, el cual permite añadir complementos que realizan diferentes funciones o conectan a ciertos servidores en el que ver contenido online.

El precio, con alguna oferta, puede rondar los 35 euros, aunque tampoco sube más de los 50 o 60, dependiendo de las diferentes opciones de compra. La única pega es que hay que configurarla a mano, pero no es algo que un cuñado no esté dispuesto a hacer. O si no, hay miles de manuales en Google y Youtube.

Sticks HDMI con Windows

Sorprendentemente también hay opciones con Windows en un pequeño stick. Son pequeños ordenadores también con una versión de Windows 8.1 o 10 instalada. Cuentan con prestaciones muy básicas, por lo que no se podrá pedir demasiado al equipo, pero que serán suficientes en la mayoría de los casos para navegar, consultar correo o redes sociales y poder ver películas o series en HD; 4K en pocos casos.

El principal problema de estos dispositivos no es su precio (100 euros aproximadamente los más baratos), que tampoco es el mejor de todos, pero sí su escasa disponibilidad. Es complicado encontrarlos en el mercado e incluso alguno de ellos solo están disponibles en ciertos territorios, como la India. Sin embargo, hacerte con uno de ellos puede ser bastante interesante solo por tener un Windows en el bolsillo.

Un cable HDMI y tu ordenador

Íbamos a poner como la última opción utilizar una consola. PlayStation 4 y Xbox One tienen una gran capacidad multimedia y la posibilidad de instalar las apps de Netflix, HBO, Youtube, Twitch… Pero hemos pensado que se nos iría de precio si no tienes una. Sería la opción más cara, pero si eres un amante de los buenos videojuegos sin duda tendrías que tener una de ellas en casa.

Pero si no es el caso, ¿no será lo más económico conectar directamente tu ordenador al HDMI de tu televisor (o al VGA)? En el caso convertir tu vieja TV en una Smart TV será un ahorro para tu bolsillo, sin duda. Ya tienes un ordenador y tu un televisor con HDMI, ¿a qué estás esperando? Puede ser un embrollo, pero con un teclado y ratón todo se arregla. Y si no, un paseo al PC para estirar las piernas y punto… Mayor variedad de opciones no vas a encontrar en ningún otro sitio como en un ordenador. Aunque eso sí, con la masificación de terminales móviles los ordenadores han dejado paso a otros dispositivos. No sufras, tu teléfono móvil o tableta también, casi seguro, puede conectarse por HDMI al televisor.

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