Sonido y Vídeo

¿Qué es mejor, un equipo 5.1, 2.1 o una barra de sonido?

El espacio es la principal frontera que nos obliga a elegir una u otra solución de sonido. De ahí que echemos un vistazo a las ventajas de un equipo 5.1, 2.1 o una barra de sonido. Tres opciones que se han convertido en habituales cuando adquirimos un televisor o un proyector. De manera que le saquemos provecho a la imagen, pero no dejemos de lado lo que escuchamos.

Una base bajo el televisor puede ser lo más sencillo, frente a un equipo 5.1, 2.1 o una barra de sonido.

Una base bajo el televisor puede ser lo más sencillo, frente a un equipo 5.1, 2.1 o una barra de sonido.

 

La mejor solución puede no ser un 5.1, 2.1 o una barra de sonido

Cuando compramos un sistema de imagen de alta calidad, como un televisor con muchas pulgadas, lo habitual es que el sonido integrado no esté a la altura. Las pantallas son cada vez más delgadas y no hay espacio físico para incorporar altavoces que den la talla. En el caso de los proyectores, viene a ser obligatorio buscar un equipo de sonido con el que conseguir esas sensaciones de cine que solemos buscar. Así que, puestos en situación, veamos qué es mejor, un 5.1, 2.1 o una barra de sonido. Dejemos, de lado, de momento, los 7.1, 10.2 y otras configuraciones más exóticas, que pueden ser el paso siguiente.

El espacio disponible limita entre 5.1, 2.1 o una barra de sonido

La primera dificultad que solemos encontrarnos es el sitio destinado a colocar los altavoces de un sistema 5.1, 2.1 o una barra de sonido. La primera opción nos obliga a situar los componentes en las esquinas, a los lados de la pantalla, debajo de esta, encima o junto al sillón. Lo habitual es tener problemas con los cables necesarios, aunque cada vez hay más soluciones que emplean tecnología inalámbrica. Eso sí, nos obliga a tener un enchufe cerca, con lo que no son la panacea buscada.

Un sistema 2.1 se refiere a una configuración con tres altavoces. Es decir, utiliza una pareja estéreo y un refuerzo para los tonos más graves. En un 4.1 se amplía a otra pareja que se suele situar detrás o a los lados del espectador. El 5.1 añade un altavoz central… y la lista se expande hasta tener más de una decena de aparatos repartidos por la sala. Así que será mejor que paremos.

La comodidad y sencillez que ofrece un sistema de altavoces 2.1, así como la calidad que aporta, suele ser suficiente para muchos usuarios. Pero el ganador en cuanto a estética suele ser la barra de sonido. Una solución que se adapta al ancho de cada pantalla, con tallas según las pulgadas, y que compite con muchos equipos 2.1. En esta misma categoría, encontramos también las bases para televisor con altavoces integrados, como el STR-1000 de Yamaha.

El amplificador, sintonizador y distribuidor de señal

Además de los altavoces, hay un dispositivo que suele olvidarse al comprar un equipo de sonido 5.1, 2.1 o una barra de sonido. En el tercer caso, lo habitual es que no sea necesario, pero conviene tener en cuenta el amplificador. Un aparato al que se conectan videoconsolas, reproductores de música, de vídeo o que sirven para sintonizar la radio, entre otras funciones cada vez más numerosas. Cuantas más conexiones, ya sean por cable o WiFi, y mejor calidad de señal ofrezca, mayor será el precio del amplificador/sintonizador.

Si tienes una sala en condiciones, prueba con algo más que un equipo 5.1.

Si tienes una sala en condiciones, prueba con algo más que un equipo 5.1.

Los altavoces se enchufan al amplificador, que les proporciona el nivel de señal que necesitan. De este aparato suele depender la calidad general del sistema, aunque no debemos bajar la guardia con el resto de componentes. La calidad de un sistema de sonido es la del peor de los elementos utilizados. De ahí que, para evitar complicaciones, algunos fabricantes ofrezcan soluciones completas. Un ejemplo es la nueva incursión de Onkyo en el terreno de los altavoces, con el HT-S9700THX, que ofrece hasta certificación de calidad Disney THX.

En pocas palabras, ¿5.1, 2.1 o una barra de sonido?

Así que, vista la situación, tenemos que observar varios puntos antes de inclinarnos por un equipo 5.1, 2.1 o una barra de sonido. Estos son: el presupuesto, el espacio disponible y la complejidad a la hora de usarlo. Si queremos despreocuparnos del todo, sin buscar una potencia elevada o una sensación realmente envolvente, la barra de sonido sería la solución ideal. Para tener algo con más pegada, pero sin demasiados aparatos desperdigados por la sala, un 2.1 como el Bose Cinemate 220 Soundtouch nos valdría. El 5.1 es un paso más en complejidad, con soluciones en un rango de precios muy variado, pero es preciso tener una sala que permita la colocación perfecta de los altavoces, para no desaprovecharlo.

Aparte de optar por un equipo 5.1, 2.1 o una barra de sonido, hay soluciones más complejas. El número de altavoces y su posición hacen que pasar ciertos límites nos invite a pensar si realmente lo necesitamos. Sin embargo, hay una opción con la que nunca fallaremos: unos auriculares de alta calidad. Estos nos evitan tener que acondicionar una sala, aunque se trata de algo para disfrutar en solitario. A diferencia de los equipos de sonido con altavoces, que están hechos para compartir, a la vez que nos evitan ciertas molestias con el uso prolongado. ¿Te has decidido ahora?

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