Tech TV

¿Qué son y cuántos tipos de gafas VR existen?

Hace décadas que nos podemos meter de lleno en mundos que no existen, con varios tipos de gafas VR. Dispositivos que colocamos frente a nuestros ojos y nos dejan ver planetas, animales, carreteras y hasta humanos con más o menos ropa, según lo decidan sus diseñadores. Porque, al final, se trata de eso. De colarnos en una Realidad Virtual, que dejamos de ver en cuanto nos quitamos unas gafas más o menos complejas.

Vivimos una revolución en las Realidad Virtual, también fuera de entornos profesionales... Nada que ver con lo que hacen en la NASA.

Lo que ha cambiado, desde que se pusieron relativamente de moda las gafas de Realidad Virtual, es la tecnología que tienen detrás. Es decir, si en la década de 1990 teníamos televisores de tubo, en los cascos que poblaban los salones recreativos nos encontrábamos algo así, pero reducido. Unos dispositivos que colocaban delante de cada ojo una imagen estereoscópica, ligeramente diferente. Esto nos daba la sensación de inmersión. Era toda una maravilla, que antes solo habíamos visto en películas y documentales de la NASA. Pero que por unos años estaba a tiro de unas monedas, como PAC-MAN algunos años antes.

A la aparatosidad de los primeros sistemas de cara al público, tras años escondidos en laboratorios y entornos profesionales, le han sucedido los tipos de gafas VR actuales. Productos que vemos en ferias de videojuegos, con un aspecto que empieza a ser tan atractivo que lo queremos tener en casa. Junto a la consola, el televisor o el ordenador más potente que queramos permitirnos. Estamos a punto de ver una revolución en el sector de la Realidad Virtual, con un aluvión de modelos para elegir. Con peculiaridades según la tecnología que esconden. Más allá de las pantallas que se colocan frente a nuestros ojos, hay todo un mundo de posibilidades cada vez más avanzadas y, casi sin darnos cuenta, de moda.

Tipos de gafas VR y Realidad Aumentada

Podríamos establecer una clasificación sencilla. Entre las gafas de Realidad Virtual que se limitan a esto, a enseñarnos otros mundos, y las que mezclan el real con uno generado por ordenador. Así, vemos que la Realidad Aumentada promete ser un elemento habitual en todos los tipos de gafas VR. Ese grado de integración o aislamiento se consigue con cámaras, por un lado, y visores más o menos transparentes. Ejemplos de lo primero los vemos en los desarrollos profesionales para simuladores de vuelo, medicina, investigación de partículas, etc. El otro extremo, el de la Realidad Aumentada más avanzada, lo tenemos con Microsoft Hololens. Unas gafas que ofrecen más o menos inmersión, según queramos interactuar con el entorno y verlo sin barreras o meternos de lleno en un videojuego, ver una película, etc.

Si distinguimos tipos de gafas VR, Hololens entraría también en las de Realidad Aumentada.

Si distinguimos tipos de gafas VR, Hololens entraría también en las de Realidad Aumentada.

El camino intermedio, el de ofrecer una inmersión total en mundos virtuales y no perder la realidad que nos rodea, se consigue con cámaras. Estas recogen lo que está delante y lo muestran en la pantalla que tenemos en las gafas de Realidad Virtual. Como si tuviéramos un visor transparente, pero con las ventajas de integrar cualquier elemento 3D en la imagen registrada. La desventaja de esta opción frente a Hololens, por ejemplo, es que se produce cierto retardo entre lo que vemos y lo que tenemos delante de nosotros.

Tipos de gafas VR por lo que usan de pantalla

La proliferación de las gafas de Realidad Virtual ha llegado de la mano del software y, sobre todo, el abaratamiento de las soluciones. Porque, si disponemos de un teléfono móvil con al menos cuatro pulgadas y un poco de habilidad, tenemos unas gafas VR. Así de sencillo nos lo han puesto empresas como Google, que por menos de 10€ venden kits de cartón con unas lentes de material transparente. Juegos, películas y demostraciones están disponibles de forma gratuita en la web, junto a otros productos de pago, para empezar a divertirnos desde el mismo momento en que tenemos las gafas.

Google Cardboard es un punto de inicio para la Realidad Virtual.

Google Cardboard es un punto de inicio para la Realidad Virtual.

La solución Google Cardboard ha sido imitada por aficionados y empresas que ven la oportunidad de ofrecer un producto muy económico. Cuanto menor es la sofisticación, más cercana nos parece la promesa de una Realidad Virtual. Pero también crece la insatisfacción y la sensación de que no merece la pena. De ahí que debamos tener cuidado con este tipo de productos, que usan materiales como cartón o goma EVA, junto a lentes de baja calidad y requieren de un móvil para funcionar. Si la pantalla del teléfono tiene poca resolución y no es capaz de mantener la magia, poco podremos hacer por muchas ganas que le echemos.

Un paso más allá están las gafas VR algo más elaboradas, como las españolas Lakento MVR. Estas emplean resinas y componentes hipoalergénicos, además de variar en calidad según nuestras necesidades. Incluso, existe la posibilidad de conseguir productos a medida. Por ejemplo, para ciertas industrias donde unas lentes de cristal son necesarias frente a las de plástico. De todos modos, la base es la misma que en los productos como Cardboard. Necesitamos un teléfono móvil o un tablet de tamaño reducido, generalmente hasta seis pulgadas, para colocarlo en el frontal de las gafas VR. El resto lo hace el software que instalemos en el dispositivo y nuestra capacidad para ver sus efectos.

Entre los tipos de gafas VR, mucho más cuidadas que las de cartón, tenemos Lakento MVR.

Entre los tipos de gafas VR, mucho más cuidadas que las de cartón, tenemos Lakento MVR.

El siguiente eslabón entre los tipos de gafas VR lo tenemos tanto en precio como en las marcas que se han lanzado a la aventura de la Realidad Virtual, sin esperar a nadie. Fabricantes como Samsung tienen modelos que se basan en el mismo principio que los comentados anteriormente. Pero nos obligan a usar sus terminales, como la serie Gear VR junto a los Galaxy Note 4 y S6. Son soluciones con un coste elevado, aunque en la práctica no ofrezcan una ventaja significativa frente a otras más económicas o universales.

Por último tendríamos las gafas VR dedicadas, que incorporan la pantalla y capacidad de proceso en el propio aparato. El ejemplo más conocido es el proyecto Oculus Rift, una empresa comprada por Facebook y que apunta a mercados de todo tipo. A este se han sumado otros como Sony con su nombre en clave Morpheus, Razer o el fabricante chino HTC, junto a la desarrolladora de software Valve, conocida por juegos como Half-Life 2, Portal o su tienda online Steam.

Todos los tipos de gafas VR ocultan una o dos pantallas en su frontal.

Todos los tipos de gafas VR ocultan una o dos pantallas en su frontal.

Estos tipos de gafas VR, que prometen liderar la revolución de la Realidad Virtual, también tienen sus peculiaridades. Desde el control, con todo tipo de accesorios, mandos, guantes y hasta plataformas para simular el desplazamiento, hasta pantallas con la última tecnología. Es más, las diferencias entre generaciones de productos, prototipos y fabricantes son enormes. Algo que se nota desde el primer instante, cuando nos ponemos las gafas y vemos una imagen dibujada a base de puntos. Es decir, si la pantalla no ofrece suficiente resolución, cuesta más meternos en la experiencia. Y este ha sido uno de los principales escollos para que veamos un lanzamiento masivo de, por ejemplo, Oculus Rift. Aún se busca ese punto en que el ojo se siente completamente engañado y empieza a ver una Realidad Virtual, en lugar de una pantalla a pocos centímetros de los ojos.

En líneas básicas, podríamos dividir los tipos de gafas VR entre las que nos aíslan totalmente y las que nos dejan ver el mundo exterior sin cámaras por medio. Estas últimas suelen ofrecer algo cercano a los hologramas, más o menos complejos, en lo que se llama Realidad Aumentada. También podríamos separar los modelos que usan una pantalla desmontable, normalmente un teléfono móvil, y las que integran esta. Generalmente, junto a un sistema de sonido envolvente y controles avanzados para interactuar con los mundos virtuales o, sencillamente, poder parar una película que vemos… como si fuera un cine para nosotros solos.

Tenemos claro que, aunque distingamos varios tipos de gafas VR en estos momentos, se trata de algo en pañales. La industria del entretenimiento interactivo no es la única que ha puesto los ojos en ello. El cine puede ver el filón que, de momento, no le ha proporcionado las 3D en salas comerciales y hogares. Vamos a vivir una revolución en este sector. Aviación civil, entrenamiento militar, ingeniería, investigación científica, medicina, deportes o, por supuesto, videojuegos van a cambiar con el éxito y mejora acelerada de la Realidad Virtual. De ahí que, empezar a conocerla sea más que recomendable. Aunque lo hagamos con un modelo de cartón o algo mejor como Lakento MVR y nuestro teléfono móvil a modo de pantalla.

De momento, hasta que se consigan transmitir las imágenes directamente al nervio óptico o a nuestro cerebro, las diferencias entre tipos de gafas VR se limitarán a la calidad que integren en sus pantallas. También a la capacidad de cálculo de sus procesadores y la complejidad del software. Pero, sobre todo, los fabricantes tienen que enfrentarse a nuestras ganas de probar algo nuevo y la capacidad para disfrutarlo. Porque, de momento, no está claro cuántos dispositivos de este tipo acabarán en el armario, como tantos otros en las décadas pasadas.

Previous post

QEUS Smart TV Box es la consola Android de Snakebyte

Next post

Las redes 5G aparecen en el Mobile World Congress 2015