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¿Qué es mejor? ¿Un proyector o un televisor?

Ya hemos visto lo que pueden hacer los mejores proyectores para ver cine en casa. Pero hay mucho más que decir, pues no siempre necesitamos gastar sin medida. Un televisor puede ser mejor opción, pero conviene tener claro qué ofrece cada vía. ¿Qué es mejor? ¿Un proyector o un televisor? La respuesta depende de qué experiencia quieres tener y, como siempre, quizá la mejor elección pase por tener ambas opciones.

Los televisores planos se han hecho un hueco entres los mejores cines en casa, pero aún tienen competencia.

Los televisores planos se han hecho un hueco entres los mejores cines en casa, pero aún tienen competencia.

Lo primero que debemos tener en cuenta es por qué puede interesarnos un proyector, frente a la sencillez de instalar un televisor. El tamaño es lo que más importa y no hay discusión posible. De ahí que el resto de características queden relegadas a gustos personales y el uso que le vayamos a dar. Siempre, en el campo de las pantallas gigantes. Aunque este concepto haya cambiado mucho en los últimos años.

Puntos fuertes de tener un proyector o un televisor

Con los televisores de tubo (especie extinta), tener una pantalla de más de 50 pulgadas era sinónimo de usar un proyector. Es más, tamaños inferiores también nos hacían buscar algo así, aunque hubiera soluciones un tanto originales. Ahora, tenemos pantallas planas que superan las 65 pulgadas y hasta pasan de las 100. Es algo que han propiciado tecnologías como el plasma, LCD y compañía.

Piensa en lo que un proyector puede hacer por ti, tus amigos, familia y hasta la mascota.

Piensa en lo que un proyector puede hacer por ti, tus amigos, familia y hasta la mascota.

Debe quedar claro que, para conseguir una pantalla gigante, un proyector ofrece una versatilidad que no tiene un televisor. Si cambiamos de habitación, a lo mejor conseguimos algo mayor, solo por tener una superficie más grande. Aunque, con el precio de las pantallas dedicadas, no es cuestión de andar comprando más de una. De todas formas, mover un televisor de sitio suele ser menos aparatoso que hacer lo propio con un proyector y todo lo que lleva conectado.

Un proyector cansa menos la vista

Hay una carrera imparable por conseguir los televisores con mejor brillo. Los que permiten reproducir imágenes más impactantes, que superen incluso la realidad. Esto lleva implícito que nos bombardeen la retina con una cantidad de luz que puede cansarnos. Algo que, en el caso de los proyectores, no es tan notable. Solo hay que ver las horas que aguantamos en el cine frente a pantallas de decenas de miles de euros y la mejor luminosidad. Esto demuestra que un proyector cansa menos la vista, aunque sea por el simple hecho de que devuelve menos luz que un televisor.

La luz es un problema para los proyectores, que necesitan algo de intimidad para verse bien.

La luz es un problema para los proyectores, que necesitan algo de intimidad para verse bien.

Pero la luminosidad es un problema para los proyectores. Ya que estos no nos permiten ver igual las imágenes cuando hay una fuente de luz exterior. Este problema limita el uso de estos sistemas a habitaciones donde tenemos control sobre la iluminación. Ventanas que puedan taparse, bombillas que apagar y cierta ambientación se hacen imprescindibles para tener una buena experiencia. Lo mejor, por supuesto, puede pasar por tener una especie de búnker, buscar un sótano, en el que montar nuestro cine en casa. Aunque, con algunos modelos de proyector y una pantalla de calidad, se pueden conseguir buenos resultados en situaciones complicadas. Aún así, conviene tener claro que si hay mucha luz, un proyector no nos dejará ver los documentales y apreciar toda la belleza del Serengueti.

El espacio, la primera frontera

Para instalar un proyector que no se limite a mostrar presentaciones de PowerPoint, necesitamos espacio. Suficiente para que la lente obre el milagro de la ampliación y nos muestre una pantalla de un tamaño aceptable. Para apenas unas decenas de pulgadas tenemos miles de televisores que cumplen a la perfección y salen por mucho menos dinero que un proyector. Este necesita espacio para su instalación. Podemos colocarlo en el techo, sobre nuestras cabezas, incluso en un lateral o sobre una mesa. Pero el emplazamiento es vital para conseguir una buena experiencia.

Un proyector y Kinect para Xbox One suelen ser complicados de instalar juntos.

 

Si ponemos un proyector a una altura baja, cualquier cosa que pase por delante tapará la imagen. Si lo hacemos a un lado, también. Así que la solución más aceptada suele ser por encima de las cabezas y lo más alejado posible de estas. De manera que el ruido que genera el aparato no moleste demasiado durante una proyección. En esto, el dinero invertido y el tamaño del dispositivo son vitales. Cuanto más caro, mejor funcionará sin dispararse unos ventiladores que enfrían las lámparas. Porque la luz genera calor y el este es malo para un aparato eléctrico.

Lo bueno de los proyectores actuales es que permiten deformar la imagen y no hace falta que estén justo delante de la pantalla. De ahí que tengamos algo de libertad para colocarlos. Pero eso no quita que debamos preocuparnos mucho por la posición de cada componente.

Hay detalles que suelen quedar fuera de la ecuación. Como los videojuegos que usan cámaras, ya que nos obligan a situarnos delante del proyector. En estos casos, necesitaremos una sala realmente grande o con un techo muy alto, que facilite una instalación estratégica del proyector frente a la pantalla. La solución de la retroproyección puede paliar el problema de la colocación, pero a costa de una experiencia muy inferior.

Una buena pantalla es el 50% de la experiencia

Por mucho que gastemos en un proyector que emita luz suficiente para iluminar Manhattan, sin una pantalla a la altura habremos tirado el dinero. Porque podemos pintar una pared con pintura especial, pero no por ello tendremos una solución perfecta. De ahí que al precio del proyector debamos añadir el de una pantalla que refleje bien los colores, la luz y nos de unos tonos de negros creíbles.

Un evento deportivo, con balón por medio y un proyector es una fiesta segura.

 

Un proyector emite luz, pero la oscuridad no se ha logrado transmitir de igual forma. Al menos, no lo hace ningún modelo actual y parece que esto va a seguir así durante muchos años. De ahí que las pantallas más caras, de miles de euros, reaccionen mejor ante la falta de luz. Los tonos negros se verán realmente oscuros, a cambio de invertir en ello. De ahí que sea muy recomendable instalar una superficie que esté a la altura del proyector y que tengamos en cuenta este aspecto de la inversión total.

Hay pantallas que se pueden esconder, fijas y hasta algunas imitan lo que es un televisor plano. Elegir una en concreto suele depender solo de lo que queramos gastar y lo que valoremos la estética. Pero la mejor solución suele pasar por modelos enrollables y motorizados. Esos mismos que nos permiten tener un televisor que queda oculto cuando desplegamos nuestro cine en casa.

Gastos de mantenimiento

Hay un componente que va de la mano de los proyectores. Las lámparas son uno de esos componentes que tienen una vida útil, como una bombilla tradicional. De ahí que al comprar un proyector veamos un dato referente a cuánto tiempo pasará sin que tengamos que cambiarlo. Una operación tan sencilla como hacerlo con cualquier otra fuente de luz que tengamos en casa.

Las lámparas de repuesto son un gasto con el que hay que contar en un proyector.

Las lámparas de repuesto son un gasto con el que hay que contar en un proyector.

El número de horas, que se suele contar por miles, nos da a entender que estaremos más de un año sin preocuparnos. Esto, con un uso intenso del proyector. Porque lo podemos encender para ver las noticias, películas y, cómo no, jugar a videojuegos. Así, entre toda una familia, puede acumular esas mil horas en menos de doce meses. Pero esto no quiere decir que deje de funcionar. Ya que según la solución empleada, puede que solo veamos una degradación en la imagen, que tenga menos brillo. Aunque, si invertimos en un proyector, es para tener lo mejor, ¿verdad? Pues no hay que racanear con las lámparas y lo suyo es tener, al menos, un kit de repuesto.

Equipos de sonido externos

Cuando compramos un televisor para ver películas, contamos con el incremento que supone un buen reproductor de vídeo, pero también el sistema de sonido. ¿Verdad que siempre pensamos en un amplificador con 5.1 o una barra de sonido de alta calidad? Pues con un proyector, lo normal es que no incluya más altavoces que los destinados a emitir pitidos de error y la musica de encendido.

En cualquier instalación de cine en casa debemos contar con una parte de la inversión destinada al sonido. A creernos que estamos dentro de la película o que nos va la vida en pasarnos ese videojuego de moda. De ahí que debamos tener muy presente lo que queremos escuchar y cómo queremos hacerlo.

Si tienes una sala en condiciones, prueba con algo más que un equipo 5.1.

Si tienes una sala en condiciones, prueba con algo más que un equipo 5.1.

La ventaja de tener un proyector es que la sala elegida suele tener el tamaño necesario para colocar un buen equipo de sonido 5.1, 7.1 o algo en esta línea. El sueño de tener un cine en casa, con varias butacas y huecos para las palomitas sigue este camino. Incluso podemos elegir sillas con palas plegables para tomar notas y luego hacer charlas coloquio sobre lo que acabamos de ver en la pantalla. Pero, si volvemos a la realidad, el consejo es que no pasemos por alto la solución de sonido que acompañe al proyector. Porque es imprescindible y, según George Lucas, “El sonido es el cincuenta por ciento de una película de acción”. Porcentaje que crece a su favor según el género.

Con la tecnología actual, colocar un proyector es cada vez menos problemático, pero tiene sus peculiaridades.

Junto al equipo de audio, debemos considerar que hay otros dispositivos que se conectan a un proyector. El más espectacular de cara a las visitas suele ser una videoconsola como Xbox One o PS4. Pero, si de verdad queremos sorprender, un ordenador suele ser lo más convincente. Porque la resolución, suavidad en las animaciones y efectos gráficos son superiores. Aunque, claro, tener lo mejor y pertenecer a la élite de los PC para jugar, tiene un precio muy elevado. Más incluso que un proyector y el ordenador suele tener una vida óptima inferior a la del sistema de vídeo. Son los inconvenientes de la llamada “Master Race”, que ven las consolas como algo inferior. Nosotros nos quedamos con la nueva generación de Xbox y PlayStation, como primera opción.

El principal problema de tener que conectar dispositivos a un proyector son los cables. Desde y hacia el equipo de sonido, tenemos HDMI de varios metros. El sonido puede ir a través de estos, con lo que pueden ser la opción perfecta, junto a la necesidad de tener un enchufe cerca.

Puedes conectar consolas, ordenadores, reproductores de vídeo, sintonizadores... todo a un proyector.

Puedes conectar consolas, ordenadores, reproductores de vídeo, sintonizadores… todo a un proyector.

Los cables HDMI se pueden adquirir con varias calidades, que no mejoran la imagen, pero sí permiten tener más metros entre el proyector y la consola, por ejemplo. También entre este y el sintonizador de televisión. Porque, recordemos, un proyector no suele tener las funciones de un televisor, como la entrada de antena.

Hay soluciones inalámbricas, pero no ofrecen la misma calidad y seguridad que los cables. Además, a un precio de poco más de un euro por metro, un buen cableado resulta mucho más interesantes que cualquier instalación sin cables. Aunque nunca está de más probar opciones nuevas conforme llegan al mercado.

El precio limita la elección entre un proyector o un televisor

Dicho todo lo anterior, parece que no nos gusten los proyectores. Pero no es así, nos encanta la experiencia que proporcionan. Con una buena instalación, es lo más parecido a tener un cine en casa. Se convierten en motivo de conversación entre amigos y vecinos, que buscan cualquier excusa para ver una película o un partido en pantalla gigante, que no grande.

¿Qué es mejor? ¿Un proyector o un televisor? Seguro que él lo tiene claro.

Los televisores han ganado espacio en la carrera por tener la mejor experiencia de cine en casa. El tamaño de las pantallas crece y el precio disminuye cada 18 meses. La calidad de imagen, la resolución y la comodidad son factores clave. Pero estos son comunes a ambas soluciones, el televisor y un proyector. Así que decidirse por una u otra opción es una cuestión de gustos, así como posibles.

Las pantallas más grandes que podemos meter en casa, de momento, las proporcionan los proyectores. Los modelos que ofrecen resoluciones 4K son lo más espectacular que podemos tener en una habitación. Además, el mero hecho de pulsar un botón y esperar unos segundos, hasta que se ve la imagen en pantalla, es un rito que merece la pena experimentar. Como en los cines de toda la vida, que a lo mejor dejan de existir en pocos años. ¿No sería curioso que todo se quedara en casa? A lo mejor es la única forma de enseñarle a nuestros nietos lo que era un cine de verdad. Mucho mejor que con sus gafas de Realidad Virtual.

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  • Gonzalo

    Yo tengo un proyector como éste Benq http://www.xiteos.com/benq-proyector-ms630st.html?___SID=U en el sótano y es una experiencia de la que puedes prescindir, pero que una vez que la tienes es una pasada! Lo compré en ésta tienda de informática online porque era barato y había leído buenas opiniones, sin haberlo probado antes, pero ha valido la pena porque veo tanto series y películas, como la tv en tamaño 120″ . Compré una Pantalla Elitescreen EZFrame R120WH1 y es como tener cine en casa. Lo disfrutamos todos en familia. Y los partidos de futbol con amigos y familiares. Yo lo recomiendo.